29 de agosto de 2014

Escuchar Mas Es La Clave

En su libro Herein Is Love, Reuel Howe dice: “Si existe alguna perspectiva indispensable con la cual deben comenzar su vida juntos una joven pareja, ésta consiste en que ambos deben intentar, a toda costa, mantener las líneas de comunicación entre ellos”.


Desgraciadamente, no es nada raro que las líneas de comunicación se rompan. Estas roturas son a veces debidas que el marido y/o la mujer no quieren o no pueden hablar de lo que ocurre en sus vidas.

Pero este mismo resultado se produce a menudo cuando los componentes del matrimonio no escuchan atentamente cuando habla el otro.
No pueden existir sólidas líneas de comunicación si no se escucha con la atención debida. Piense en su propia norma de comunicación. ¿Escucha usted? ¿Cuánto oye usted de lo que se dice?

Se estima que una persona suele oír solamente el 20 por ciento de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia? Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no está pensando en lo que va a decir cuando el otro termine.

Por el contrario, usted debe captar todo cuanto dice su interlocutor. Como Paul Tournier manifiesta: “Que experiencia tan hermosa, grande y libertadora representa el que la gente aprenda a escuchar a los demás. Resultaría imposible subrayar hasta qué punto necesitan los humanos que se les escuche realmente.”

Escuchar es algo más que esperar cortésmente a que nos toque hablar. Es algo más que oír palabras. Escuchar de veras es recibir y aceptar el mensaje cuando nos lo envían, tratar de comprender lo que la otra persona quiere decir. Cuanto esto sucede, usted no se limita a decir: “Le escucho”. Usted puede decir: “Comprendo el significado de sus palabras”.

Aunque el escuchar se considera generalmente como una parte pasiva de la comunicación, en realidad no es así. Escuchar sensatamente es llegar hasta nuestro interlocutor, preocuparse activamente por lo que dice y por lo que quiere decir.

En su libro After You’ve Said I Do, Dwight Small señala que escuchar no resulta fácil ni natural para la mayoría de la gente. Nuestra preferencia innata no es escuchar. A muchas personas, lo que les gusta es hablar. Preferimos expresar nuestras ideas, pues nos sentimos más cómodos sentando nuestra postura, confirmando nuestras opiniones y sentimientos.

En realidad, a muchos no les gusta tanto escuchar cómo hablar y ser oídos. Es debido a esto que nos concentramos más en intervenir en la conversación que en prestar plena atención a lo que dice el otro. También, y con frecuencia, pasamos las observaciones de los demás por el tamiz de nuestras propias opiniones y necesidades.

Por ejemplo, una esposa dice que está cansada de las tareas domésticas. El marido oye lo que ella dice, pero el mensaje que recibe es interpretado como que la mujer se siente desgraciada porque no tiene la ayuda de que dispone su madre. Esto no es lo que la mujer piensa, pero es lo que el marido oye.

Desde que se casaron, a él le ha fastidiado el no poder proporcionarle a su esposa la ayuda que su suegro le proporciona a su suegra. Es fácil constatar cómo el mensaje ha sido falsamente interpretado. Los mensajes “filtrados” o “tamizados” raramente son exactos y se prestan a muchos malentendidos.

Cuando el marido y la mujer reconocen la importancia de escuchar objetivamente, prestándose mutua atención, están tomando grandes medidas para construir poderosas líneas de comunicación.

La Aceptación Del Conyugue

Como condición previa a la aceptación de otras personas tal como son, hay que mencionar la capacidad de aceptarse a si mismo tal como uno es. La aceptación de uno mismo permite captar mejor las necesidades de los demás y a no sentir impulso de entremeterse en la vida ajena para corregir los defectos del otro.

La aceptación es una cualidad vital y fundamental para el matrimonio. El amor y el reconocimiento son resultados de la aceptación. El amor viene primero pero la aceptación de la otra persona debe ser una practica diaria o el amor no durara. Cuando somos aceptados por nuestro conyugue, nos sentimos apreciados, aprobados y finalmente animados a llegar a ser todo lo que podamos ser. Pero cuando el conyugue trata de cambiar o mejorar alguno de nuestros hábitos o comportamientos nos sentimos heridos.

¿QUE SIGNIFICA ACEPTAR A TU CONYUGUE COMO ES?

  • Significa que ves a tu conyugue como una persona que tiene valor.
  • Que te agrada como es.
  • Que respetas su derecho de ser diferente a ti.
  • Que no te ofende que tenga sus propios sentimientos acerca de las cosas.
  • Que aceptas sus opiniones y actitudes no importa cuan diferentes sean de las tuyas.
  • Aceptar a una persona tal como es, sin pensar cambiarla, es una experiencia que produce grandes recompensas, pero no es fácil hacerlo.
HÁBITOS QUE DESTRUYEN LAS RELACIONES


Como Comprender A Mi Conyugue

Todo adolescente se queja de no ser entendido por sus padres. No solo ellos se quejan, también las parejas se quejan de no ser entendidos por su cónyuge. He oído a mujeres y hombres decir: “es que él no me entiende, somos tan diferentes el uno del otro” “no sé cómo me casé con ella” Lo que les está separando es lo que en un momento les unió: “las diferencias”. Recuerden, el matrimonio es para complementarse no para ser iguales.


Para entender a tu pareja necesitas, entenderte y conocerte a ti mismo. Sócrates dijo: “Conócete a ti mismo” Esta frase puede referirse al ideal de comprender la conducta humana, porque comprenderse uno mismo es comprender a los demás también. Esto implica conocer tu temperamento para entender porque te comportas de la manera que lo haces y cuáles son tus fortalezas y debilidades en tu carácter; saber cuáles son tus defectos y temores. Considerar las cosas buenas y malas que haz adoptado de tu familia para deshacerte de aquellas que no aportan a tu relación. Conocerte a ti mismo significa que eres capaz de comprender a tu pareja, porque sabes que es un ser humano igual que tú y que padece cosas similares a las tuyas. Esto te hace más humano y menos egoísta. ¿Cuánto te conoces? Te detienes a pensar ¿quién eres? ¿Porque haces lo que haces? ¿Piensas en el otro, o tu vida está enfocada solo en ti?

Entiende a la otra persona. Cuando nos conocemos y sabemos realmente quienes somos, entonces somos capaces de comprender al otro e identificarnos con él. Ahora es el momento de preocuparte por saber lo que piensa tu cónyuge, lo que le preocupa. Cuáles son sus temores, sus necesidades, sueños, la manera en que te responde y porque pide lo que pide. Un factor importante es que te detengas a escuchar y observar con extrema atención. Pregúntale, por qué piensa, hace y opina de esa manera. Preocúpate por conocer su personalidad, su temperamento. El conocer el temperamento de tu pareja te enseñará cuáles son sus fortalezas y sus debilidades en su carácter. De esa manera le comprenderás mejor y podrás ayudarle a superar sus debilidades.

Muchas parejas podrían mejorar su relación si tan solo se preocuparan en conocerse y entenderse. De esa manera serían más asertivos en complementarse el uno al otro.

Por último, pongan en marcha la comprensión mutua. Lo que quiero decir con esto es que hay que actuar en base al conocimiento que tenemos del otro y comenzar a aplicarlo. El psicólogo Paul Tournier, hablando de la necesidad de la comprensión mutua entre la pareja, recomienda que el esposo y la esposa se preocupen por ello, que se pierdan en ello; que se absorban hasta el máximo por aprender que hace reaccionar a la otra persona; que le gusta y que le disgusta; a que le teme, por qué se preocupa y cuáles son sus sueños; en que cree y porque se siente de ese modo. En otras palabras, la pareja debe preocuparse e invertirse en la búsqueda de la comprensión mutua. Comienza a interesarte más en tu pareja que en ti mismo. Dale Carnegie en su libro “Como ganar amigos e influir sobre las personas” dice: “El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás” Te animo a que a partir de este momento tomes muy en serio el aspecto de la comprensión de tu pareja y comiences a trabajar en ello con ahínco y determinación.

Alguien dijo: “Un matrimonio no depende de cuánto amor se tiene por el otro, sino de cuan bien entiendo y comprendo a la otra persona”. Recuerda, no te rindas.